EXCENTRISMO.
“A veces me gustaría poder detener el tiempo para fotografiar todos los paisajes que resultan imperceptibles para el ojo humano”. Es lo que pensó Lucía mientras contemplaba cómo las nubes dibujaban curiosas formas en el cielo crepuscular. No tenía nada que hacer. Tampoco ayer tenía que hacer nada, ni antes de ayer. La verdad es que hacía más de un mes que no iba a trabajar. Ella decía que no tenía ganas, pura vaguería, pero su psicólogo redactaba en los informes que Lucía padecía síntomas de ‘depresión neurótica aguda’. A ella el psicólogo no le gustaba, ni como hombre, ni como médico, tan sólo accedió a ir para contentar a su madre, la señora Álvarez, que le rogó tres veces al día, durante un mes: “Ves al psicólogo, por favor” – le pedía al desayunar mientras le servía el café; “Irás al psicólogo, ¿verdad? – le preguntaba esperando como respuesta una afirmación; “Un amigo de una amiga de una compañera de trabajo es psicólogo, si quieres, él te podría ayudar a curarte” … ¿Ayudarla a curarse?
Lucía no estaba enferma, no necesitaba repararse el cerebro, ella tan sólo sentía curiosidad sobre lo que la gente llamaba ‘el otro mundo’, ya que consideraba que el mundo en el que vivimos es un pañuelo sí, pero lleno de mocos. Ella no se intentó suicidar dos veces, no, simplemente quería hacer un viaje a un destino que ninguna compañía de viajes convencionales ofrecía. Al segundo intento de suicido, su psicólogo pensó que sería buena idea internarla en un centro psiquiátrico. A las dos semanas de ingresar, la directora del psiquiátrico habló con la madre de Lucía:
- Escuche, señora Álvarez, su hija es una chica excéntrica, pero mentalmente sana, no es menester que continúe aquí ingresada, las sesiones con el psicólogo serán más que suficientes.
Nadie nunca antes había adjetivado a Lucía como ‘excéntrica’, en el barrio casi todo el mundo prefería decir que estaba loca (más que nada porque el 89% de la población censada desconocía la existencia de la palabra excéntrica).
La señora Álvarez, más tranquila después de las palabras de la doctora, se vuelve a llevar a Lucía a casa. Como cena, la señora Álvarez preparó macarrones con salsa boloñesa, el plato preferido de Lucía.
- La cena ya está lista.- advirtió la señora Álvarez a Lucía.
No recibe ninguna respuesta. Asustada, corrió hacia la habitación de Lucía i abrió la puerta, sin llamar dos veces como hacía siempre. Lucía estaba tumbada en la cama, con una sonrisa y una nota en la mano que leía: “A la tercera va la vencida. Deséame un buen viaje”.
No había deshecho la maleta.
Juas… Me has dejado perpleja. Me gusta cómo escribes, directamente, y sin andarte por las ramas, sin dar más explicaciones de las necesarias te centras en el personaje.
Y luego está la historia,esque jur, me has dejado… Es difícil hablar sobre estos temas cuando a ti también te han tachado de “excéntrica”, o “loca” a falta de la primera palabra por parte de la gran mayoría de la gente, que la desconoce… Me he acordado también de “Verónika decide morir” de Paulo Coelho. De alguna manera me parece injusto que no dejen morir a la gente que quiere hacerlo, porque es como si de alguna forma tampoco la dejaran vivir en paz… A pesar de esto, hacer sentir a alguien con tendencias depresivas “Loco” siendo esta una palabra tan sumamente vulgar y estúpida, sin sentido alguno la mires por donde la mires, muy abstracta, me parece la peor forma de hundimiento…
En fin, que me estoy enrollando, pero éso.. Que me ha ENCANTADO. Y quiero que actualices con más cosos =)
Besitos Bonifaciaaaaa!
Publicado 1 year, 2 months agoEs bonito como hablas del suicidio. Lucía no parece triste, ni perturbada, ni deprimida, sólo es diferente. Por eso supongo que me alegra que lo consiguiera, por ella, porque quizás así ha encontrado vivir ese otro mundo que ella quería. Me da un poco de pena la señora Álvarez… ella no creo que llegue a entenderlo.
Me ha gustado mucho.
Un beso
Publicado 1 year, 2 months agoSe podría decir que nadie la comprendió o echarle la culpa a la psicología humana por ser tan complicada…Yo no le daré tantas vueltas y te digo que ¡Me gusta!
Alguien que tú y yo conocemos tenía razón cuando al salir del examen te dijo que tu estilo es raro…
Otro abrazo!
Publicado 1 year, 1 month ago